En consonancia con los tiempos, la gerencia se propone llevar al BOA una nueva Relación de Puestos de Trabajo al cabo de cuatro semanas de conversaciones en la Mesa de PAS. Da la impresión de que se hará casi por decreto y sea cual sea el acompañamiento sindical que encuentre. Eso se deduce de los documentos explicativos que nos ha facilitado en los que expresamente se nos invita a participar en una mera "ordenación de personal" (sic) que derive, hacia una futura negociación de la Plantilla de Referencia, todas aquellas cuestiones de calado que quiera presentar la parte sindical.
Para situarnos: por un lado están los cambios propuestos por gerencia para que entren en vigor de inmediato y, por otro, una lista de pedidos nuestros que, faltaría más, podrá albergar todo lo que deseemos o se nos ocurra: las demandas de más efectivos para las unidades en precario; la equiparación de específicos entre iguales; la compensación por la CANA para las unidades de los antiguos laborales; la introducción del grupo B en laboratorios y los SAIs; la continuidad de los procesos de promoción, y hasta el desarrollo de una carrera profesional de la que muy pocos esperan que alguna vez llegue a dar sus primeros pasos. Estamos seguros que acabará saliendo un listado enorme de peticiones y también que la gerencia lo guardará con mimo en los sótanso del Paraninfo. Pero sólo hasta que Rajoy le pegue fuego este mismísimo verano que es cuando tiene previsto hacer pública su reforma para adelgazar la administración. Entonces, esta gerencia, volverá a hincar la rodilla ante el decreto correspondiente, hará también cenizas de nuestras demandas y si te he visto no me acuerdo.
La normativa interna establece que las Relaciones de Puestos requieren de una negociación previa con los representantes del PAS para poder ser publicadas en el Boletín Oficial. Nosotros ya anunciamos que no le vamos a dar esa cobertura. Porque la manera con la que ha impuesto la Instrucción de los horarios la ha dejado sin crédito para pedirnos compromiso alguno en la gestión de estos asuntos de su interés. Y porque, como decimos, el señuelo de la Plantilla de Referencia no puede colar en medio del vendaval contra los empleados públicos que estamos sufriendo. Y en estas estamos.
Esta RPT tiene su origen en 2009 cuando una propuesta inicial de la gerencia de entonces fue replicada por cientos de alegaciones particulares o colectivas. Alegaciones que se analizaron y se agruparon para su defensa en común en una fase de negociación que debió abrirse antes del derrumbe de las denominadas disponibilidades presupuestarias. ¿Qué nos proponen discutir de todo aquello? Una numeración de los puestos que dicen ayudará a la transparencia a la hora de los ceses; unas nuevas funciones que tendremos al dictado, y muchos cambios organizativos, no siempre bien motivados, que no es a nosotros a quien corre prisa regularizar tras tanto tiempo paralizados: la inclusión de la Escuela de Doctorado en la estructura del área académica; la creación oficial de una Vicegerencia de Investigación que ya hace tiempo que vuela sola; el reflejo de los organigramas de la fusión de centros o de la expansión que han tenido los Institutos Universitarios; la nueva estructura para el SICUZ o el Sevicio de Mantenimento en la que tanto empeño han puesto sus responsables. En fin, todo un cúmulo de modificaciones que pueden tener su interés particular pero que, por primera vez en las historia de las RPTs, se presentan desconectadas de otras medidas de mejora para el grueso de la plantilla. Y además, en un proceso de negociación que nace muerto, sin opciones para que la parte sindical pueda modificar el punto de partida de un borrador que impone jefaturas sin necesidad, incrementa los puestos singularizados, o abre de par en par las puertas a la exigencia de requisitos específicos o preferentes en un cada vez mayor número de puestos.
En estas condiciones que no cuente con nuestro apoyo.
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