viernes, 2 de diciembre de 2011

Accidente laboral en la Facultad de Filosofía


Un trabajador de la Universidad de Zaragoza, testigo del accidente laboral que tuvo lugar la tarde del 25 de octubre en la Facultad de Filosofía y Letras del Campus San Francisco,  nos envía la narración de lo ocurrido.

Este escrito lo ha remitido también a la Junta de Personal para que esta lo haga público en el Comité de Seguridad y Salud.

El suceso que nos  narra  pone de manifiesto la falta de control de la Universidad sobre las empresas que contrata. El "ahorro de costes" no nos puede llevar a eludir nuestras responsabilidades en materia de seguridad y de derechos de los trabajadores.

"El martes 25 de octubre de 2011 fui testigo de un accidente laboral grave que se produjo en la Facultad de Filosofía y Letras. Pese a que en su día comuniqué este hecho al jefe de la Unidad de Prevención y Protección de Riesgos, me parece oportuno poner en comunicación el relato de los hechos.
Eran aproximadamente las 20:00 horas. Miembros de la empresa REFCONSA llevaban toda la tarde trabajando en el aula VII.Inf de la Facultad, reparando un desprendimiento de una canal de cables de red que se había venido abajo esa mañana, llevándose consigo una parte del techo de escayola al que estaba sujeta. En ese momento vino a la Facultad el Vicedecano de Organización Docente y Servicios, y le acompañé a ver cómo iban los trabajos de reparación de la mencionada aula.
Cuando llegamos a la misma, pudimos comprobar que había cinco personas trabajando allí.

 
Habían montado un andamio similar al de la imagen que adjunto para llegar hasta el techo, de manera que si bien por uno de los lados sí llevaba dos tirantes en aspa, por el otro lateral no llevaba tirante alguno. La plataforma estaba en la parte superior del andamio. En ese momento, los cinco trabajadores se subieron al andamio y empezaron a intentar izar con sus brazos la canal de cableado, momento en el cual todo el andamio empezó a temblar y se vino abajo en nuestra presencia, partiéndose en dos la plancha sobre la que estaban ubicados los cinco operarios. Ninguno de los trabajadores portaba equipos de protección individual, como casco, arnés…
De resultas de la caída, uno de los trabajadores tenía una herida abierta en la parte interior del codo de la que manaba sangre venosa. Desde la Conserjería se dio aviso a Seguridad para que pidieran una ambulancia, pero uno de los afectados, el que parecía el encargado del grupo, de apariencia ilesa, decidió evacuarlo en el coche que tenían en la puerta de la Facultad, por lo que anulamos la solicitud de ambulancia. De los otros 3 trabajadores, dos se quejaban de golpes en el costado y los brazos. Se quedaron en el exterior del edificio y no volvieron a entrar. El último, que sólo llevaba un rasguño en el dedo, se quedó a “recoger la herramienta” y lo que hizo fue desmontar el andamio y sacarlo del centro, junto con otros dos nuevos trabajadores que vinieron a ayudarle y dejaron todo limpio esa misma noche, limpiando incluso las manchas de sangre que habían quedado en el suelo.
Al día siguiente pude hablar con el arquitecto técnico de la Universidad que se encargaba de esa obra, y al preguntarle si sabía lo que había pasado me dijo que sí, y que, según le habían dicho, “afortunadamente ninguno de los trabajadores había tenido que ir al hospital”. Algo que no me puedo creer dado que evacuaron a uno de ellos en mi presencia a gran velocidad."